viernes, 27 de febrero de 2009

Tocando tierra...

…tras la tempestad llegó al fin la calma…

El sol centellea radiante , desconocido a vuestro adverso invierno , la humedad es casi tan sofocante como la sed que abrasa vuestras gargantas . La luz os quema la piel y cega vuestros ojos , pero nada de eso importa , al fin habéis tocado tierra . Arena limpia y dorada , una hermosa bahía de aguas calmas y translúcidas se abre en ambas direcciones .

Hasta donde vuestra vista abarca a izquierda y derecha se alza la tierra en leves colinas primero y altas tierras boscosas , haciendo de la bahía la cuenca natural donde desagüan unos cuantos pequeños ríos y por lo menos uno mayor y más caudaloso . Las colinas en su parte alta se hallan cubiertas de una tupida selva envuelta en una impenetrable niebla , pero mucho más arriba de la niebla sobresalen dos moles montañosas de roca oscura y aspecto temible . Ambas cumbres rivalizan tanto en altura como en inaccesibilidad . En los breves momentos que la niebla lo permite muchas más montañas se adivinan alrededor , aunque de dimensiones más discretas . Al parecer la cadena montañosa se prolonga desde el interior de la pequeña bahía sobre todo hacia el sur y en menor medida hacia el norte .

La acogedora bahía tendrá más de 20 km de extremo a extremo y tan sólo dos peculiaridades rompen la hermosa monotonía de arena y vegetación exuberante , la primera es un afloramiento rocoso de cierto relieve que surge entre el límite de la arena y el bosque casi en medio de la bahía , son un grupo de rocas oscuras y desgastadas por los elementos que en cierto modo recuerdan vagamente la forma de una vieja ballena varada . La segunda nota interesante que acoge la bahía son una serie de pequeñas cavernas y aberturas que se divisan en su extremo norte , justo donde la arena deja paso a los primeros acantilados donde muerde con fuerza el océano .

No hay comentarios: